Más Que Luces Su Luz

luces

“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”  (Juan 8:12)

En Navidad, nuestras ciudades se llenan de luces que adornan y alegran el ambiente, sin embargo, ninguna de esas luces puede compararse con la verdadera Luz que vino del cielo: Jesucristo, la Luz que vino a disipar la oscuridad del pecado y traer vida al mundo.

 “Aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre, venía a este mundo”. (Juan 1:9)

Jesús también nos llama a reflejar Su luz: a amar, perdonar, servir y vivir con integridad.  Que Cristo ilumine nuestro corazón y que a través de nosotros otros puedan ver la verdadera Luz del mundo.

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder”. (Mateo 5:14)

Nosotros no somos la fuente de la luz, sino el reflejo de la Luz verdadera, que es Jesús. Así como la luna refleja la luz, nosotros reflejamos el carácter, el amor y la verdad de Cristo al mundo.

Ser luz del mundo no es solo un llamado, es una responsabilidad espiritual y un privilegio. En tiempos donde la oscuridad aumenta, Dios nos llama a brillar con más fuerza, mostrando Su amor, Su verdad y Su gracia.

“Porque en otro tiempo erais tinieblas, más ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.” (Efesios 5:8)

Recordemos: “Que más que luces, es Su luz”.